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Cómo responder las preguntas más difíciles de una entrevista de trabajo

Como ya sabemos, a través de la entrevista los reclutadores buscan conocer a fondo  tu perfil profesional más allá de lo que dice tu curriculum y a la vez valorar si tu perfil encajaría bien con el puesto y la organización.

Toda entrevista se compone de preguntas más o menos simples, pero en los últimos tiempos los reclutadores están utilizando cuestiones más abiertas con las que dejar hablar al entrevistado y poder así conformar su perfil psicológico y sociológico.

Hablamos de preguntas aparentemente simples que, sin embargo no resultan tan fáciles de responder para  el candidato por ser de carácter ambiguo, sin sentido ni relación aparente con el ámbito profesional.  Generan tensión en el candidato por no saber bien cómo responder de manera acertada. De hecho, algún reclutador ha afirmado que este tipo de preguntas acaba descartando a candidatos con perfiles muy aptos para el puesto en cuestión, por no saber defenderse ante estas cuestiones.

La realidad se impone y, nos guste o no, actualmente estas preguntas son el común denominador de cualquier entrevista por la cantidad de información relevante que aportan al reclutador.

14 ejemplos de preguntas difíciles en una entrevista de trabajo

«Háblame de ti»

Quizá esta sea una de las cuestiones que más se repite en cualquier proceso de selección. Una pregunta abierta en la que el candidato tiene la posibilidad de expresarse con libertad y contarle al entrevistador los asuntos más destacados de su vida académica o profesional, pero también aspectos más personales, siempre que guarden una relación o impacto en el ámbito profesional, aportando en positivo. Es una oportunidad que pirante puede aprovechar para venderse y destacar frente al resto. Para ello tendrá que responder algo que quede grabado en la mente del reclutador, por tanto, que sea realmente diferencial y de valor profesional.  Así que es recomendable que ilustres tu respuesta con una experiencia profesional exitosa.

«¿Cuál es tu mayor logro?»

Esta es una cuestión cuya respuesta debes preparar previamente si quieres salir triunfante. Elija un logro que sea relevante para el puesto al que estás optando y aprovecha a dar detalles que justifiquen tu implicación y valía.

«¿Cuáles son tus debilidades o tu mayor debilidad?

En el caso de las debilidades, el entrevistador espera escuchar una respuesta útil y veraz, por lo que respuestas típicas como «soy  muy perfeccionista» no serán bienvenidas y te harán perder valor ante el seleccionador. Tal y cómo explico en el post  hablar de tus debilidades en una entrevista, debes explicar una cualidad tuya que no se te de del todo bien (que no sea relevante para el puesto al que optas), y que puedas explicar cómo la corregiste o estás trabajando en mejorarla. Mejor exponer un par de ejemplos.

Si no tienes muy claro qué decir, piensa en algún aspecto que tu jefe te haya expuesto en alguna evaluación de desempeño, como mejorable.

«¿Cuál es tu mayor fracaso y cómo lo superaste?»

Lo importante aquí es evaluar cómo te enfrentas a los retos, cómo gestionas el fracaso y por tanto, tu capacidad de resiliencia ante los problemas del día a día. También evaluarán el nivel de estrés que puedes manejar y cómo la gestionas. Sé honesto en tu respuesta. Resalta lo que aprendiste de esa situación mostrándote responsable de lo sucedido sin culpar a nadie más. Aprovecha para explicar qué aprendiste.

¿Cuáles son tus objetivos profesionales? ¿Cómo te ves dentro de X años?

Es una buena oportunidad para expresar tu ambición sana y deseo de aprender y desarrollarte dentro de la empresa. Si te hacen esta pregunta, sé sincero tratando de ser lo más concreto posible, pero ten en cuenta que el entrevistador quiere conocer tu grado de ambición, si te marcas objetivos reales en tu carrera, si esta posición se alinea con esos objetivos, con el fin de saber que permanecerás en el proyecto. Si sabes bien a qué se dedica la empresa o has investigado lo suficiente de ella, sobre todo en lo referente al puesto que optas, arma una respuesta que una tus ambiciones profesionales con la posible expansión del departamento o  área de negocio. Debes ser sincero contigo mismo y pararte a pensar si esta posición te acerca o te aleja de tus objetivos. Si no estás seguro de ello, puedes argumentar cómo este empleo te ayudaría en tu desarrollo, aunque  aún te falta la suficiente información del puesto y la organización para estar seguro. Y como siempre digo, debes sonar sincero y seguro, si no, no colará. No obstante, si no tienes del todo claro que esta posición te vaya a llevar a dónde quieres, puedes exponerlo pero sabes que posiblemente habrán terminado tus posibilidades de continuidad en el proceso.

“¿Cómo lograste tus objetivos en el pasado?»

Con esta cuestión, el reclutador quiere saber qué capacidad tienes para cumplir con los objetivos marcados. Si está ante una persona proactiva o si por el contario, te arrugas ante las adversidades.

«¿Por qué te gustaría trabajar aquí?»

Si la empresa es una marca que conoces, podrás explicar las razones que te motivan para formar parte de la organización. Si no fuera el caso, deberás haber investigado previamente algo de la empresa para analizar cómo te verías dentro de ella  y qué puede necesitar la empresa de un perfil como el tuyo. Así, podrás argumentar  lo que te gusta o admiras de la empresa, apoyándote en puntos como misión y propósito, servicios o su cultura. Y en este punto te aconsejo que seas sincero. Si no encuentras argumento creíble sobre su misión, propósito, etc., o no te sientes alineado con ellos, no fabriques un discurso de palabras bien sonantes o refrito de típicas frasesbienqueda”, porque sonará falso y anularás tus posibilidades.

«¿Alguna vez has tenido un conflicto con tu jefe? ¿Cómo se resolvió?»

Tu entrevistador estará interesado en cómo afrontas una situación de desacuerdo. ¿Puedes poner los sentimientos personales a un lado con el fin de ser profesional? ¿Vas a escuchar los puntos de vista de los demás? ¿Trabajas de forma colaborativa? En este caso, la respuesta que será bienvenida será aquella que vaya en la línea de, a pesar de haberte sentido molesto, fuiste receptivo escuchando las explicaciones que recibías de tu superior, incluso la crítica, pudiendo entender horas después que tal vez no lo hiciste todo lo bien que creías. Sin olvidar, que siempre puntuará en positivo, todo lo que  puedas argumentar en relación a lo aprendido tras una situación de conflicto.

«¿Cómo crees que te describiría tu jefe?»

El entrevistador se hará una idea de ti a través de esta respuesta, ya que en función de los aspectos a los que des importancia en el trabajo, se formará una idea de tu perfil profesional. Si por ejemplo dices: “no me gusta que me controlen” podrías dar a entender que no trabajas en equipo, que eres anárquico, que no respetas las jerarquías, que no te gusta reportar, etc.  Por otra parte, tu respuesta le servirá para saber qué tipo de jefe serías tú en el futuro. Así que trata de hablar de alguno de tus puntos débiles pero aportando algo que lo contra-reste en positivo. Por ejemplo: que me involucro tanto en un proyecto que me cuesta soltar y delegar, soy un poco cabezota con eso, pero él sabe cómo y cuando hacerme ver cómo avanzar para el bien del proyecto. Me cuesta pero lo hago. 

«¿Qué cualidades tendría tu jefe ideal?»

Piensa en algún jefe del pasado que con quien más hayas aprendido y haya influido positivamente en tu desarrollo profesional, aunque haya sido muy exigente, y que a la vez, haya contribuido largamente en el desarrollo del negocio, haya unido equipos, haya motivado hacia el logro de objetivos, reconozca y recompense el trabajo bien hecho, etc. Describe todo lo positivo que hayas vivido con un buen jefe o bien, lo contrario. Si hubieras tenido un mal jefe que te pareciera que no hacía bien su trabajo, te será fácil recordar todo lo que no quisieras volver a tener de nuevo en un nuevo jefe y exponer lo contrario de todo lo que hacía mal aquel.

«¿Por qué debería contratarte?»

En este caso la respuesta es sencilla: “Soy la mejor persona para desempeñar esta responsabilidad”.  Pero eso sí, te toca explicar por qué motivos, y entre ellos, qué vas a aportar diferente a otros.

 “¿Qué valor aportas?»

Es una de las preguntas más difíciles de afrontar para ti, como candidato: hablar de tu característica única en el ámbito profesional. En este caso, no podemos hablar de respuestas correctas, por lo que tendrás que exponer tu o tus habilidades profesionales principales en ti, explicando cómo las pones en práctica y qué ventaja competitiva ofrecen. En el caso de candidatos con menos trayectoria profesional,  resultará mejor hablar de habilidades técnicas o personales con impacto profesional, como la empatía o el don de gentes. Mientras que en el caso de candidatos con mayor experiencia profesional resultará más útil destacar un punto fuerte en la forma de gestionar situaciones o relacionarte con los demás. Pero debe ser algo diferencial o de gran valor, por ejemplo:  mis superiores opinan que se me da bien cohesionar equipos para un fin común.

«¿Cómo manejas el conflicto con un compañero de trabajo?»

Roces o desacuerdos entre compañeros de trabajo son habituales e inevitables pero es de suma importancia la forma de afrontarlos y gestionarlos dentro de un equipo. La respuesta a esta pregunta hablará de tu madurez, entre otras cosas. Una respuesta acertada en este caso podría ser explicar que una vez creado el conflicto, lo afrontaste con cierta serenidad, dentro de la incomodidad, que trataste de explicar tu punto de vista sin mostrar enfado, y que cuando no viste otro remedio lo expusiste a tu jefe para que el interviniera, mediara y decidiera la mejor solución para el departamento, acatando la decisión tanto si te beneficiara como si no.

«¿Por qué te despidieron?»

Una de las más difíciles de afrontar y responder!  Si el motivo de despido no tiene mucha explicación positiva para tu candidatura, lo mejor es ser lo más sincero pero suavizando los puntos menos justificables de tu actuación en el conflicto. Debes evitar la crítica personal de excompañeros, o presentarte como víctima. Lo mejor que puedes aportar a tu respuesta es todo lo que has aprendido de esta situación. Una vez pasado el tiempo, desinflamado el golpe y cicatrizada la herida, has podido ver con claridad y desde otro punto de vista, cual fue tu error y aquello que no volverías a hacer. Explica incluso, cómo esta experiencia te ha cambiado y qué aplicación ha tenido en tu forma de trabajar actualmente. Y no digamos aún, si consigues explicar, cómo esa experiencia ha desarrollado  en ti una gran fortaleza o ventaja competitiva que aplicar en este nuevo empleo. Mi reflexión de fin de post:

No hay cosa que más guste a los seleccionadores que puedas explicar de forma sincera el aprendizaje de una experiencia negativa del pasado, contándolo con humildad, sin complejos y dejando a un lado tu ego. 

 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

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