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La entrevista de trabajo. Un juego de falsas apariencias.

Llegamos al momento de la entrevista. Ese en el que te han validado como candidat@ interesante y apt@ para el puesto.  ¡Motivador!

La entrevista de trabajo del lado del candidato

Tenemos que haber buscado información de la empresa, conocer algo de su cultura y valores. Algo que no puedo dejar pasar sin opinar al respecto. Y es que nunca he entendido bien para qué sirve esto ni qué valor tiene haber leído un texto sin más, incluso haberlo aprendido de memoria. Porque esto no te hace más apto para ejercer una responsabilidad, ni te supone más talento. Con todos mis respetos, me parece algo poco útil en lo que afecta a un ser un candidato apto.

Bien es verdad, que la información que hayas podido averiguar de la empresa, tal vez sepas aprovecharla en la entrevista para aportar ideas de mejora o defender opiniones que puedan resultar valiosas frente a aquel que pueda ser tu jef@. Aunque por contra, no deja de ser arriesgado porque depende de los filtros que tenga el que te escucha, tu opinión y palabras pueden ponerte, sin quererlo, en la casilla de salida.

El caso es que cuanto más parezca que sabes de la empresa y su mercado, más interés y aptitud mostraras para el puesto. Además, te vendrá bien preparar algunas preguntas que puedan ayudarte a posicionarte mejor en la mente del reclutador.

Éstos son algunos ejemplos de los deberes que debemos llevar hechos de cara a la gran cita.

La entrevista trata, en líneas generales de:

  • Causar una buena impresión personal. Una imagen agradable, una actitud cordial pero segura, y cierta capacidad para expresarte y relacionarte de forma natural.
  • Por otra parte, de causar una buena impresión profesional. Ser capaz de presentar tu trayectoria en la forma que mejor encaje con el cargo al que aspiras, resaltando lo más relevante en cuanto a capacidades y logros.

Si tu experiencia encaja muy bien con el puesto a cubrir, no necesitarás esforzarte demasiado aunque querrán profundizar en tu experiencia. Si no encaja tanto, tendrás que trabajar algo más para posicionar tu candidatura de la mejor forma posible de cara a ser tenido en cuenta. Y aquí entran en juego algunas competencias que tendrás que poner en práctica para sumar puntos.

Saca brillo a tus competencias en la entrevista de trabajo

Capacidad para venderte, oratoria, capacidad de influencia para comunicar tus puntos fuertes. Pero también, saber presentar de manera positiva tus debilidades y saber defender muy bien aquellos aspectos que no cumples como candidato ideal. Y es en esta parte donde tendrás que llevarlo muy trabajado para saber argumentar y resultar convincente. Porque aquí te juegas tu permanencia en el proceso.

En resumen, el gran objetivo en este momento es convencer. Se trata no sólo de convencer que eres un buen candidato, si no de que puedes ser el mejor!

Si hace falta, tendrás que adjudicarte ciertos atributos que tengas solo de refilón, ponerte alguna medallita que lograste solo a medias, exagerar un poquito este o aquel logro, afirmar que eres capaz de esto o aquello, ocultar tus miedos y debilidades, defender aquello que te gusta del puesto y la empresa, aunque sea cierto solo en parte. Todo lo que creas necesario para permanecer en el juego.

Puede ser que el puesto te encante o que simplemente lo necesites. Ya sea porque estás en paro o porque quieres salir corriendo del que ocupas actualmente. Pero como lo que suele ocurrir es que no tienes otras ofertas esperándote, tendrás que hacer todo lo posible por gustar y ser valorado.

La entrevista de trabajo del lado de la empresa y/o reclutador.

El seleccionador está en situación de poder. Está en el lado fuerte, el de la empresa que busca y elige al candidato ganador, así que no necesita hacer grandes esfuerzos. Aunque depende de la relevancia del puesto a cubrir.

Si el cargo es de categoría media o inferior hará poco o ningún esfuerzo. Pero si el cargo es directivo o superior, la cosa cambia. Aquí es donde a ellos también les toca especialmente desplegar sus encantos.

Ellos también tienen que enamorar al candidato que casi siempre han contactado ellos sin que éste haya aplicado a ninguna oferta.

Ahora es el turno del seleccionador y su hora de vender tanto el cargo como la empresa. Y tanto si es una marca conocida como si lo es menos, se esforzará en exponer los puntos fuertes de la casa, las ventajas del cargo, la magnitud de equipo y responsabilidad, su independencia, capacidad de decisión, agrandará la relevancia del cargo y presentará el reto y objetivos de la manera más atractiva y motivante posible.

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No hace falta decir que por supuesto, ocultará todos los puntos negros inherentes al cargo, si los hubiera. Pero alguno siempre suele haber. Alguna dificultad del equipo, limitaciones internas que puedan existir a la hora de ejercer su responsabilidad, un colega complicado con el que tiene que tratar en el día a día, un jefe o superior que no le pondrá las cosas fáciles, limitaciones presupuestarias o cualquier otro aspecto que pueda afectarle a la hora de lograr los objetivos que toquen.

Este momento va de salir guapos en la foto.

La entrevista de trabajo: un baile de máscaras

Como si de una cita amorosa se tratara, las dos partes expondrán su mejor cara y ocultarán sus defectos con el fin de convencer al otro.

En ocasiones se cerrará un acuerdo fructífero y tal vez exitoso en el tiempo para ambas partes. Pero en otras, como si de aquella cita amorosa se tratara, el tiempo acabará revelando aquello que, de una u otra parte, fue intencionadamente ocultado. Lo que inevitablemente, antes o después, dará lugar a conflictos e inconvenientes.

El candidato resultó no estar a la altura de la responsabilidad. O fue la empresa la que no le proporcionó las condiciones o recursos necesarios para el desempeño de sus funciones. Es la consecuencia de un juego de falsas apariencias aceptado y asumido por todos.

¿Cabe otra forma de hacer las cosas?

Si cambiara la mentalidad imperante y evolucionara hacia un enfoque más humano y honesto, desde ambos lados podríamos sincerarnos acerca de esos puntos negros, que con toda seguridad tendrán una explicación razonable y una solución posible.

De esta manera, el candidato no necesitaría hacer uso de maquillaje para curriculums, ni se esforzaría por aparentar ser James Bond en la entrevista. Por su parte, a la empresa tampoco le haría falta presentarse como el paraíso terrenal donde desarrollar tu talento en un ambiente ideal de paz y armonía.

Entonces, ¿hacemos algo por cambiar el cuento?

¿Y tú qué opinas al respecto? ¿Estás de acuerdo o tienes otra opinión diferente? Compártela! O bien, quieres compartir alguna experiencia con entrevistas de trabajo?

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Imágenes de Gerd Altmann en pixabay

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