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Qué es importante en una entrevista

Para un reclutador la entrevista es una herramienta que se utiliza con el fin de obtener toda la información posible acerca de ti como postulante al puesto vacante. Aquí entran en juego la formación académica, experiencia laboral, rasgos psicológicos, actitudes, capacidades y todo aquello que podrías aportar a la empresa. Con esto, le será posible predecir si tu perfil se ajusta a lo que necesitan y están buscando.

Todo ello entendiendo que la entrevista de trabajo en sí, es un método subjetivo.

Para ti como candidato, tienes la oportunidad de conocer mejor el puesto y la empresa: las necesidades del cargo, los objetivos, los retos, las condiciones de trabajo, las responsabilidades, cómo funciona y cómo está estructurada internamente la empresa, el periodo de capacitación, zona de trabajo, y todo aquello que necesitas conocer.

Eso sí, como tantas veces digo, del lado de la empresa y reclutador también se miente y si hubiera algún aspecto negativo inherente al puesto, por supuesto que no te lo van a contar. Lo ocultarán y en su lugar te contarán la milonga que mejor pueda cuadrar.

Por ejemplo, si tuvieras interés en conocer el ambiente laboral y este no fuera el mejor posible, ¿crees que su respuesta sería decirte la verdad? Claramente no! También he de decir que jamás se me ha ocurrido ni se me ocurriría hacer esta pregunta en ninguna entrevista, así que tampoco te recomendaría hacerla a ti.

Es algo que a todos nos interesa y nos gustaría conocer, pero no considero que quede bien preguntarlo, ya que lo que debería preocuparte es el puesto en sí. Al trabajo se va a trabajar, a sacar las cosas adelante independientemente del entorno. No vamos de juerga ni a hacer amigos. Vamos a que nos paguen por lo que hacemos y si en el camino encontramos buen ambiente y buen rollito, será un bonus, pero nunca  el leitmotive. Al menos así lo veo yo.

¿Qué es importante en una entrevista de trabajo?

Durante la entrevista de trabajo el reclutador utilizará diferentes parámetros para evaluarte. Para empezar, tu puntualidad a la hora de llegar a la cita, ya que esto deja ver tu compromiso y responsabilidad con la empresa. Después, se enfocará en profundizar en tu experiencia profesional y conocer otros aspectos más personales.

Vaya por delante, como tantas veces digo, que tu éxito en una entrevista dependerá de cuanto encaje tu personalidad y experiencia dentro del molde de  “candidato ideal”. Todo lo demás es atrezzo.

Si les pareces un posible candidato ideal. el resto de datos no tendrán tanta importancia, aunque querrán evaluarlos para asegurarse y añadir o quitarte puntos frente al resto de candidatos. Si por el contrario, constatan que no eres un buen posible candidato, el resto tampoco importara tanto y no emplearán mucho más tiempo en esta parte. Si tienen dudas, entonces sí evaluarán otros parámetros para tener la foto completa, inclinando así la balanza hacia un lado u otro.

En resumen, en este apartado yo diría que lo más importante de cara a tus deberes es aprenderte muy bien las responsabilidades, retos y  necesidades del puesto, por un lado, y las competencias que definen el perfil profesional que busca la empresa, por otro. Así que juega tu papel y actúa como candidato ideal. Prepárate para responder a las preguntas relacionadas con lo que piden y para encajar tu experiencia con lo que necesitan y están buscando. Ese es tu trabajo: actuar como candidato ideal.

Cómo actuar en una entrevista de trabajo

Como ya hemos dicho en otras ocasiones (otros post), y a pesar de lo mencionado en el punto anterior, no hay tanto que podamos hacer para ser el/la elegid@ en un proceso de selección, pero debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para gustar al reclutador y tener opciones. Y en este sentido, hay ciertos básicos que debemos poner en práctica en este momento, sin los cuales, nuestra candidatura perderá atractivo.

¡Toma nota!

Confianza en ti mismo

Muestra seguridad a la hora de expresarte. Apuesta siempre por la tranquilidad y la confianza, dejando fuera los nervios. Muestra también una actitud positiva de tus capacidades incluso a la hora de hablar acerca de tus debilidades Pero debes tener cuidado en no parecer arrogante y muy al contrario, debes reflejar humildad.

Autoconocimiento

Cuando hablas sobre ti en una  entrevista laboral, una de las cosas que más se fija el reclutador será en cuánto te conoces a ti mismo y de qué manera te relacionas tanto contigo mismo como con los demás. Así que, antes de la entrevista resulta fundamental que hagas una valoración de tus capacidades para el puesto y hayas hecho un ejercicio de aprender a gestionar tus emociones sanamente para un buen desarrollo, tanto personal como profesional. En este sentido te ayudará hacer un análisis FODA personal y así estarás mejor preparado para contestar las preguntas de manera oportuna y natural.

Actitud positiva

Otro de los aspectos más valorados por una empresa es la actitud positiva de un trabajador. Ello no quiere decir que sonrías mucho. Se trata más bien de mostrar disposición a dar lo mejor de ti, aun cuando las circunstancias no sean favorables, tengas capacidad para adaptarte a los cambios y superar las dificultades que puedan surgir en el día a día.

Ganas de crecer

El área de recursos humanos está siempre en busca de personas dispuestas a comprometerse con la empresa en el largo plazo. Una persona sin metas o expectativas a futuro no representa un atractivo en el cual invertir tiempo, recursos y formación. Aunque cumplas con otros requisitos este aspecto puede hacerte perder puntos en el proceso de selección.

Imagen adecuada

Según sea el área donde quieras trabajar, se esperará de ti cierto código de vestimenta; por ejemplo, para las empresas internacionales es muy importante proyectar una imagen formal. Hay otros puestos para los que la apariencia no juega un papel importante, sin embargo, una imagen agradable siempre suma, así que preséntate con la imagen adecuada y relativamente formal: ropa limpia, sin roturas ni estampados estridentes, pocos accesorios y discretos, sin excesos de maquillaje, son algunos ejemplos.

Debo recalcar que la imagen no tiene que ver con las características físicas de una persona y si una  empresa utilizara estos criterios en sus procesos de selección, estaría infringiendo derechos laborales.

Cuidar el lenguaje corporal

No hace falta explicar que esto es otro básico. Actitud relajada en la silla, mirar a los ojos del entrevistador, sonrisa natural, no quedarnos estáticos, usar las manos de forma moderada al expresarte de modo que refuercen tu mensaje, utilizar gestos faciales que muestren atención e interés por lo que dice tu interlocutor, etc. Son algunos ejemplos de lo básico en la entrevista que no te harán perder puntos.

Y respecto al lenguaje corporal, cuando estés en medio de una entrevista, tú también debes fijarte y estar atento al lenguaje del reclutador (aunque no siempre son expresivos). Es importante que escuches con atención sus preguntas y respondas de forma efectiva a cada una de ellas.  Sus gestos podrán indicarte señales de cómo está transcurriendo la reunión. Siempre puedes hacer alguna pregunta en relación al argumento que acabas de dar y así, obtener algo de feed-back.

En este otro post  donde hablo de como preparar una entrevista, puedes consultar las formas de arruinar una entrevista 

Algo importante en una entrevista: darte a conocer más allá de tu CV

Puedes estar orgulloso porque tu currículum te abrió las puertas de esta entrevista. Tu perfil les resultó interesante y potencialmente apto. Pero no te confíes porque no eres el único y esta es solo una fase del proceso. Tras esta reunión, el reclutador valorará si encajas en el molde  y pueden tenerte en cuenta en las siguientes fases frente a otros candidatos.

Y hemos dicho que tu labor es prepararte lo mejor posible el papel de candidato ideal para que la parte de experiencia y competencias profesionales frente al entrevistador, quede bien cubierta. Pero además, tenemos que aprovechar la ocasión para sacar todo el partido a la cita, vendiéndonos lo mejor posible.

Si creemos que la parte laboral la hemos cubierto más que bien, aprovechemos a vender otros aspectos personales que puedan sumar. Actitudes que tomamos en determinadas circunstancias, situaciones personales o profesionales que transmitan calidad humana o coraje, voluntariados, aficiones, deportes, actividades de tiempo libre, aventuras, retos pasados, decisiones arriesgadas, logros, emprendimientos aunque fracasaran, títulos fuera de lo estrictamente académico, etc. Cualquier cosa que hable bien de nosotros y pueda mejorar la imagen que el reclutador guarde de nosotros.

Eso sí, debemos tener claro que vendernos en lo personal influirá poco o nada a la hora de inclinar la balanza de nuestro lado, pero tenemos que rentabilizar la cita y hacer todo lo que esté en nuestra mano por si algo que contemos de nosotros pueda hacernos subir algún escalón

Así que aprovecha para dejar constancia de otras cosas que te mueven más allá de lo laboral: intereses, valores, aspiraciones, inquietudes o cualquier otro algo que pueda posicionarte en la mente del reclutador como una persona 10.  Y recuerda:

No hay segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.

Imagen de styles66 en Pixabay

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